exportación: peligran las ventas anticipadas.
Por: Héctor Huergo
Ningún investigador social se atrevió a hacer el experimento de
frenar a un sector para ver qué pasa. Los Kirchner sí. Ahora lo
sabemos: si frenamos a la soja, el país se para. Lo que no sabemos es
cuánto y hasta cuándo. Porque la cuestión ya no se resume a un
eventual acuerdo por las retenciones.
Este fin de semana, hubo Turismo de Carretera en Posadas, Misiones.
Estuvo a punto de suspenderse, por el problema del transporte por las
rutas y la falta de combustible. Pero al final se corrió. Con algún
faltazo más que sugestivo. Como el del Pato Di Palma, que corre
patrocinado por la emblemática fábrica de cosechadoras Vassalli.
"No podíamos correr en estas circunstancias", reconoció a Clarín
Mariana Rossi Vassalli, presidenta de la empresa y nieta de su
fundador don Roque Vassalli. "El campo está totalmente desanimado, y
aún cuando los productores hayan abandonado las rutas, va a ser muy
difícil que recuperen la confianza y vuelvan a invertir", dice
preocupada. La empresa emplea a 600 obreros metalúrgicos y es la
principal fuente de trabajo de Firmat, en la provincia de Santa Fe.
Por el momento les queda el negocio de exportar a Venezuela, donde
coloca el 10% de su producción.
Pero el problema se extiende a su extensa red de concesionarios en
todo el país, donde ya se ha suspendido al personal. "Lo peor es que
a la caída vertical del mercado se suma la fuerte suba de los
insumos". Asegura que en promedio aumentaron un 30% en dólares,
liderados por la chapa. Un insumo que poco tiene que ver con la
inflación de los alimentos, tema al que el gobierno apela para
justificar las retenciones.
Todo el sector metalmecánico padece la misma situación. Y también el
comercio del interior, ya que la retracción del consumo se prolongará
mientras dure la desconfianza.
No contribuye a disipar la tormenta la nueva normativa para el
comercio de granos. En el medio del fragor de los piquetes, la
dirigencia no prestó mucha atención a la resolución de la ONCCA que
pone un plazo máximo de 45 días para las declaraciones juradas de
exportación, contra los 360 días vigentes hasta entonces. Esto
termina con los contratos forward, que son las ventas anticipadas que
hacen los productores a los exportadores para generar certidumbre de
precios.
Por ejemplo, ahora se podrían aprovechar los altos precios que rigen
para el maíz o el trigo en el mercado de futuros, y asegurarse estos
valores en el 2009. La restricción a los 45 días lo hace imposible.
Ricardo Echegaray, consultado por Clarín, dijo que en realidad existe
la posibilidad de estirar este plazo a 120 días, considerando que hay
quince días adicionales para cargar los barcos y otros dos meses de
prórroga en el caso de que se lo solicite el exportador por problemas
de logística. Pero sostiene que el nuevo régimen es simplemente la
reglamentación anticipada de una ley elaborada por los diputados
Rossi y Can tero que aprobará en Congreso en los próximos días. "El
objetivo es evitar que la burbuja financiera que se percibe en el
mercado de commodities alimente la inflación en la Argentina",
argumentó el titular de la ONCCA. Pero el remedio de terminar con el
mercado forward es, para productores y exportadores, demasiado caro.

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