viernes, 4 de julio de 2008

Con los chacareros

Por Vilma Ripoll *

Ciento diez días de conflicto agrario ya permiten a millones de
argentinos y argentinas ver si el gobierno de Cristina y Kirchner
dice o no la verdad. No sólo sobre el campo, sino también sobre el
modelo económico. Porque este gobierno habla y habla de "redistribuir
la riqueza". ¿Pero cuál es la realidad? ¿Las cifras del Indek, de un
0,6 por ciento de inflación en mayo? ¿Los salarios promedio, que no
llegan al costo de la canasta familiar? ¿El 45 por ciento de la
fuerza laboral aún en negro, a cinco años de gobierno K? ¿La "mesa de
los argentinos" semivacía o vacía para millones de pobres e
indigentes, mientras el Gobierno subsidia a las grandes empresas
formadoras de precios y se niega a anular el IVA a los alimentos? ¿El
petróleo y el gas en manos extranjeras, a contramano de
Latinoamérica? ¿Acaso el tren bala?

De todas las cifras y hechos, destaco uno: la desigualdad social. Es
el que mide precisamente cómo va la tan mentada redistribución.
Porque con los Kirchner, la brecha de ingresos entre el decil más
rico y el más pobre sigue siendo nada menos que de treinta veces. Es
exactamente la misma distancia que había en los años '90, bajo Carlos
Menem. Entonces, resulta que en medio del "mayor crecimiento
económico de los últimos 200 años", lejos de redistribución lo que
hoy seguimos teniendo es concentración. Todo aquel que se considere
progresista no puede ignorar esta realidad.

Kirchner habla de una supuesta lucha contra la derecha para confundir
y desviar la atención. Pero cualquier gobierno de derecha le
envidiaría al actual sus gentilezas diarias a los Techint y demás
pulpos, a las empresas privadas concesionarias del transporte, a las
petroleras y mineras que gozan de exenciones y subsidios, y al
capital financiero y bursátil cuyas operaciones no son gravadas. ¿O
no es justamente de allí de donde salen los fondos de inversión de
los grandes pools de siembra? ¿O no son las grandes agroexportadoras
las que adelantaron sus ventas, volviendo ficción la recaudación
extra y el anunciado plan social?

Ese es el verdadero modelo del Gobierno y solamente en este marco se
puede entender el actual conflicto para definir cómo posicionarse.
Por desgracia para el Gobierno y por suerte para el país, millones ya
se están dando cuenta de las mentiras. Y por eso Cristina y su marido
–pese a tanto acto, cadena nacional, power point, patota y maniobra–
no logran frenar su desprestigio político.

Con sus particularidades, el mismo conflicto se expresa en el campo.
Desde 2003 el kirchnerismo viene favoreciendo la concentración con
subsidios millonarios a los grandes productores y arrojando a los
pequeños a una situación tremenda, empujados a alquilar sus pocas
hectáreas a los pools de siembra. Si además ahora les aplican el
mismo nivel de retenciones que a los grandes, muchos van a terminar
vendiendo lo que tienen. ¿Y quién se apropia de esas tierras? Los
grandes productores o pools, es obvio. Por eso la resolución 125 no
tiene absolutamente nada de progresivo, porque parte de perjudicar a
los chacareros. Por otra parte, el Gobierno no utiliza ese dinero más
que para pagar vencimientos de la deuda externa y para comprar
voluntades políticas.

Lamentablemente, un sector de la izquierda ha comprado el discurso
oficial. Y en vez de acompañar las demandas de los pequeños
productores, llaman a apoyar al Gobierno de la concentración
económica en el campo y en la ciudad. Repiten que una detención es
"llevar a upa" y que un puntazo es "un raspón". Así quedan junto a lo
peor del régimen político que ya comenzó a derrumbarse y en la vereda
opuesta a las mayorías. Lo mismo pasa con quienes dicen tener una
tercera posición, ese "ni-ni" sectario de existencia virtual. Quien
no es solidario con los pequeños productores, de hecho resulta
funcional al Gobierno, aunque oculte su postura tras discursos
radicales.

Desde el MST-Nueva Izquierda apoyamos a los pequeños productores.
Como lo hacen millones de trabajadores y sectores medios en todo el
país. Y convocamos una vez más a los dirigentes obreros, populares,
estudiantiles y a todos los simpatizantes y votantes de la izquierda
a redoblar el apoyo a esta lucha, sumando también sus propios reclamos.

Así como en el 2001 estuvimos junto a los ahorristas y sectores
medios de la ciudad, es necesario que hoy la izquierda apoye el
reclamo de los chacareros para que junto al pueblo trabajador sean
parte de la lucha por un nuevo modelo económico, político y social. Y
a la vez proponemos levantar juntos medidas duras que de verdad
ataquen el poder de la oligarquía.

Retenciones diferenciadas: altas a los grandes y bajas a los
pequeños. Impuestos progresivos a las ganancias de las grandes
exportadoras y pools. Nacionalizar el comercio exterior, para decidir
nosotros cuánta y qué comida exportar, y no seis empresas amigas del
Gobierno. Una profunda reforma agraria, para terminar con la
concentración y aumentar el territorio de producción y la cantidad de
chacareros y campesinos. Anular el IVA a los productos de primera
necesidad para combatir la inflación y otorgar un inmediato aumento
de salarios y jubilaciones. Y terminar con el trabajo en negro, sea
en el campo, la ciudad o el propio Estado.

Frente a las dilaciones y aprietes del kirchnerismo en el Congreso,
ahora proponemos preparar una gran Marcha Federal para el día en que
se trate la ley. Para que vengan miles de todo el país, se sumen los
sectores obreros y populares de la ciudad con sus reclamos y logremos
que no pase la 125. Si se logra, estaremos más cerca de terminar con
un modelo económico y político que está hundiendo a nuestro país y a
nuestro pueblo.

* Dirigente del MST-Nueva Izquierda.

Pagina/12
Jueves, 3 de Julio de 2008

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