lunes, 14 de julio de 2008
jueves, 10 de julio de 2008
CARTA ABIERTA AL SENADOR ROBERTO URQUÍA
Prudencio Bustos Argañaraz es historiador, polítigo, genealólogo, y, por sobre todo, una persona honesta.
Aunque médico de profesión, siempre se dedicó a las actividades antes descriptas y nunca lucró con la política.
Córdoba, 26 de junio de 2008
Estimado Roberto:
Hace ya tiempo que tenía pensado escribirte estas líneas, pero fui dejando pasar el tiempo, hasta que las últimas noticias me decidieron a hacerlo.
Si bien nunca fuimos amigos, compartimos durante varios años las luchas políticas que, desde la Ucedé, librábamos en defensa de los principios liberales y los valores republicanos. En esos tiempos tuve ocasión de conocer a tu padre, un demócrata de ley, fiel a sus convicciones y capaz de jugarse por ellas. Guardo hacia él un gran aprecio.
Hacia mediados de la década del ´90 nuestros caminos comenzaron a distanciarse. De la mano de Germán Kammerath, Adelina Dalessio de Viola y los Alsogaray, te acercaste al menemismo, mientras yo hacía públicas, desde mi banca de senador, las graves discrepancias que mantenía con el entonces presidente, al que los nombrados terminaron vendiendo el partido.
Cuando denuncié a Kammerath ante la Justicia por corrupción, vos te alineaste con él. Pronto advertí cuál era la causa de tu actitud, pues tomó estado público que estabas recibiendo notables beneficios de parte del gobierno, tales como la concesión del Ferrocarril Nuevo Central Argentino y de la Terminal N° 6 del Puerto General San Martín. Después ingresaste abiertamente a Unión por Córdoba, llevado de la mano de José Manuel de la Sota y accediste a una banca de senador provincial.
Cuando asumiste como senador nacional y te vi junto a la actual presidente, apoyando medidas tan antirrepublicanas como la ley de superpoderes o la del Consejo de la Magistratura, la cosa comenzó a cambiar. Ni qué decir cuando el año pasado, tras ser elegido diputado nacional, cediste a la presión del gobierno y te negaste a asumir, quedándote como senador y defraudando el mandato que el pueblo de Córdoba te había conferido.
Los motivos de tan increíble conducta podían deducirse de lo expresado en una nota aparecida en la Voz del Interior el 4 de octubre de 2006, en la que se relataban las enormes ganancias que obtenía Aceitera General Deheza, tu empresa, mediante el régimen de retenciones, por cuanto la exportación de granos (en tu caso soja y maní) estaba gravada en un 20 a 25%, en tanto que la exportación del producto industrializado (aceite) sólo lo estaba en el 5%. Supe también que gracias a las desgravaciones impositivas del régimen de promociones de la ley N° 25.924, habías obtenido jugosos beneficios fiscales.
Tu amistad con la actual presidente de jure se tradujo en otras ventajas. Cuando en diciembre último asumiste la presidencia de la comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, tu primera medida fue impulsar un proyecto de creación de una aduana en tu pueblo, General Deheza, hecha a medida para tu aceitera. Los propios senadores kirchneristas se enojaron porque querías llevarte "una aduana bajo el brazo", según declararon, y te durmieron el dictamen. Pero la presidente les impuso la obediencia debida y desde el 13 de marzo tu aduana es ley.
Unos días más tarde, Mario Cafiero y Ricardo Monner Sans te denunciaron penalmente por violar la ley de Ética Pública (25.188) y el artículo 265 del Código Penal que penaliza las negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública. Todo ello al impulsar en el Senado las modificaciones a la ley 26.351, sobre retenciones. "Al cotejar los artículos, se ve con facilidad que permite que se hagan todos los cuentos del tío que se puedan hacer", dijo Monner Sans.
Confirmando tales palabras, hoy ha sido denunciada por varios diputados una defraudación al fisco, apoyada en las disposiciones de dicha ley, en virtud de la cual Aceitera General Deheza se habría beneficiado en la escalofriante cifra de 95.667.962 de dólares.
El 11 de marzo explotó el conflicto con el campo, precisamente por las retenciones, y vos saliste una vez más en defensa del gobierno. El desprecio y los insultos de los productores te hicieron cambiar de actitud y ahora decidiste renunciar a la presidencia de dicha comisión y también a integrar la de Agricultura, declarando pomposamente que "me debo a los intereses de mi provincia y a la posición tomada por el gobernador Juan Schiaretti y las instrucciones dadas por la Legislatura".
Un poco tarde para advertir que el mandato dado por los cordobeses era luchar en pro de los intereses de la Provincia, no de los tuyos propios. Además, tu actitud está fuertemente sospechada, por cuanto ha permitido que el matrimonio reinante te reemplace con un incondicional y logre mayoría en la comisión que presidías.
¿Realmente creés que esa es la manera de representar dignamente a la Provincia, o se trata de un nuevo favor que le hacés a los Kirchner? ¿No pensás que lo correcto sería que mantuvieras el cargo y desde allí defendieras aquello a lo que decís deberte?
Supongo que tu decisión nada tiene que ver con los beneficios que obtuvo ayer tu empresa mediante la resolucion 1.070 de la ONCCA, porque en tal caso, la sospecha adquiriría otro carácter. Sí, la ONCCA, esa misma cuyo Régimen General de Infracciones y Sanciones propusiste modificar (Expte. N°. S-2075/06), obligando a los productores a fijar domicilio en la ciudad de Buenos Aires, cuando vos sos senador por Córdoba. Mediante dicha resolución, publicada hoy en el Boletín Oficial, se dispone, según lo tramitado en el Expte. S01-0060857/07, otorgar compensaciones por valor de $1.192.415,55 a diferentes empresas, de las cuales la más beneficiada es Aceitera General Deheza, con $281.587,01, es decir el 23,6% del total.
Yo puedo entender que trabajés en beneficio de tu empresa, e incluso que para ello resignés las que fueron tus convicciones políticas. Pero no que lo hagás desde la función que se te ha confiado para defender los intereses de los cordobeses en particular y de los argentinos en general. Eso, en buen romance, se llama corrupción. Y si bien no es jamás admisible, menos lo es cuando se trata del dueño de una de las mayores fortunas del país.
Te saluda tu antiguo correligionario
Prudencio Bustos Argañaraz
sábado, 5 de julio de 2008
viernes, 4 de julio de 2008
Con los chacareros
Ciento diez días de conflicto agrario ya permiten a millones de
argentinos y argentinas ver si el gobierno de Cristina y Kirchner
dice o no la verdad. No sólo sobre el campo, sino también sobre el
modelo económico. Porque este gobierno habla y habla de "redistribuir
la riqueza". ¿Pero cuál es la realidad? ¿Las cifras del Indek, de un
0,6 por ciento de inflación en mayo? ¿Los salarios promedio, que no
llegan al costo de la canasta familiar? ¿El 45 por ciento de la
fuerza laboral aún en negro, a cinco años de gobierno K? ¿La "mesa de
los argentinos" semivacía o vacía para millones de pobres e
indigentes, mientras el Gobierno subsidia a las grandes empresas
formadoras de precios y se niega a anular el IVA a los alimentos? ¿El
petróleo y el gas en manos extranjeras, a contramano de
Latinoamérica? ¿Acaso el tren bala?
De todas las cifras y hechos, destaco uno: la desigualdad social. Es
el que mide precisamente cómo va la tan mentada redistribución.
Porque con los Kirchner, la brecha de ingresos entre el decil más
rico y el más pobre sigue siendo nada menos que de treinta veces. Es
exactamente la misma distancia que había en los años '90, bajo Carlos
Menem. Entonces, resulta que en medio del "mayor crecimiento
económico de los últimos 200 años", lejos de redistribución lo que
hoy seguimos teniendo es concentración. Todo aquel que se considere
progresista no puede ignorar esta realidad.
Kirchner habla de una supuesta lucha contra la derecha para confundir
y desviar la atención. Pero cualquier gobierno de derecha le
envidiaría al actual sus gentilezas diarias a los Techint y demás
pulpos, a las empresas privadas concesionarias del transporte, a las
petroleras y mineras que gozan de exenciones y subsidios, y al
capital financiero y bursátil cuyas operaciones no son gravadas. ¿O
no es justamente de allí de donde salen los fondos de inversión de
los grandes pools de siembra? ¿O no son las grandes agroexportadoras
las que adelantaron sus ventas, volviendo ficción la recaudación
extra y el anunciado plan social?
Ese es el verdadero modelo del Gobierno y solamente en este marco se
puede entender el actual conflicto para definir cómo posicionarse.
Por desgracia para el Gobierno y por suerte para el país, millones ya
se están dando cuenta de las mentiras. Y por eso Cristina y su marido
–pese a tanto acto, cadena nacional, power point, patota y maniobra–
no logran frenar su desprestigio político.
Con sus particularidades, el mismo conflicto se expresa en el campo.
Desde 2003 el kirchnerismo viene favoreciendo la concentración con
subsidios millonarios a los grandes productores y arrojando a los
pequeños a una situación tremenda, empujados a alquilar sus pocas
hectáreas a los pools de siembra. Si además ahora les aplican el
mismo nivel de retenciones que a los grandes, muchos van a terminar
vendiendo lo que tienen. ¿Y quién se apropia de esas tierras? Los
grandes productores o pools, es obvio. Por eso la resolución 125 no
tiene absolutamente nada de progresivo, porque parte de perjudicar a
los chacareros. Por otra parte, el Gobierno no utiliza ese dinero más
que para pagar vencimientos de la deuda externa y para comprar
voluntades políticas.
Lamentablemente, un sector de la izquierda ha comprado el discurso
oficial. Y en vez de acompañar las demandas de los pequeños
productores, llaman a apoyar al Gobierno de la concentración
económica en el campo y en la ciudad. Repiten que una detención es
"llevar a upa" y que un puntazo es "un raspón". Así quedan junto a lo
peor del régimen político que ya comenzó a derrumbarse y en la vereda
opuesta a las mayorías. Lo mismo pasa con quienes dicen tener una
tercera posición, ese "ni-ni" sectario de existencia virtual. Quien
no es solidario con los pequeños productores, de hecho resulta
funcional al Gobierno, aunque oculte su postura tras discursos
radicales.
Desde el MST-Nueva Izquierda apoyamos a los pequeños productores.
Como lo hacen millones de trabajadores y sectores medios en todo el
país. Y convocamos una vez más a los dirigentes obreros, populares,
estudiantiles y a todos los simpatizantes y votantes de la izquierda
a redoblar el apoyo a esta lucha, sumando también sus propios reclamos.
Así como en el 2001 estuvimos junto a los ahorristas y sectores
medios de la ciudad, es necesario que hoy la izquierda apoye el
reclamo de los chacareros para que junto al pueblo trabajador sean
parte de la lucha por un nuevo modelo económico, político y social. Y
a la vez proponemos levantar juntos medidas duras que de verdad
ataquen el poder de la oligarquía.
Retenciones diferenciadas: altas a los grandes y bajas a los
pequeños. Impuestos progresivos a las ganancias de las grandes
exportadoras y pools. Nacionalizar el comercio exterior, para decidir
nosotros cuánta y qué comida exportar, y no seis empresas amigas del
Gobierno. Una profunda reforma agraria, para terminar con la
concentración y aumentar el territorio de producción y la cantidad de
chacareros y campesinos. Anular el IVA a los productos de primera
necesidad para combatir la inflación y otorgar un inmediato aumento
de salarios y jubilaciones. Y terminar con el trabajo en negro, sea
en el campo, la ciudad o el propio Estado.
Frente a las dilaciones y aprietes del kirchnerismo en el Congreso,
ahora proponemos preparar una gran Marcha Federal para el día en que
se trate la ley. Para que vengan miles de todo el país, se sumen los
sectores obreros y populares de la ciudad con sus reclamos y logremos
que no pase la 125. Si se logra, estaremos más cerca de terminar con
un modelo económico y político que está hundiendo a nuestro país y a
nuestro pueblo.
* Dirigente del MST-Nueva Izquierda.
Pagina/12
Jueves, 3 de Julio de 2008
