lunes, 14 de julio de 2008
jueves, 10 de julio de 2008
CARTA ABIERTA AL SENADOR ROBERTO URQUÍA
Prudencio Bustos Argañaraz es historiador, polítigo, genealólogo, y, por sobre todo, una persona honesta.
Aunque médico de profesión, siempre se dedicó a las actividades antes descriptas y nunca lucró con la política.
Córdoba, 26 de junio de 2008
Estimado Roberto:
Hace ya tiempo que tenía pensado escribirte estas líneas, pero fui dejando pasar el tiempo, hasta que las últimas noticias me decidieron a hacerlo.
Si bien nunca fuimos amigos, compartimos durante varios años las luchas políticas que, desde la Ucedé, librábamos en defensa de los principios liberales y los valores republicanos. En esos tiempos tuve ocasión de conocer a tu padre, un demócrata de ley, fiel a sus convicciones y capaz de jugarse por ellas. Guardo hacia él un gran aprecio.
Hacia mediados de la década del ´90 nuestros caminos comenzaron a distanciarse. De la mano de Germán Kammerath, Adelina Dalessio de Viola y los Alsogaray, te acercaste al menemismo, mientras yo hacía públicas, desde mi banca de senador, las graves discrepancias que mantenía con el entonces presidente, al que los nombrados terminaron vendiendo el partido.
Cuando denuncié a Kammerath ante la Justicia por corrupción, vos te alineaste con él. Pronto advertí cuál era la causa de tu actitud, pues tomó estado público que estabas recibiendo notables beneficios de parte del gobierno, tales como la concesión del Ferrocarril Nuevo Central Argentino y de la Terminal N° 6 del Puerto General San Martín. Después ingresaste abiertamente a Unión por Córdoba, llevado de la mano de José Manuel de la Sota y accediste a una banca de senador provincial.
Cuando asumiste como senador nacional y te vi junto a la actual presidente, apoyando medidas tan antirrepublicanas como la ley de superpoderes o la del Consejo de la Magistratura, la cosa comenzó a cambiar. Ni qué decir cuando el año pasado, tras ser elegido diputado nacional, cediste a la presión del gobierno y te negaste a asumir, quedándote como senador y defraudando el mandato que el pueblo de Córdoba te había conferido.
Los motivos de tan increíble conducta podían deducirse de lo expresado en una nota aparecida en la Voz del Interior el 4 de octubre de 2006, en la que se relataban las enormes ganancias que obtenía Aceitera General Deheza, tu empresa, mediante el régimen de retenciones, por cuanto la exportación de granos (en tu caso soja y maní) estaba gravada en un 20 a 25%, en tanto que la exportación del producto industrializado (aceite) sólo lo estaba en el 5%. Supe también que gracias a las desgravaciones impositivas del régimen de promociones de la ley N° 25.924, habías obtenido jugosos beneficios fiscales.
Tu amistad con la actual presidente de jure se tradujo en otras ventajas. Cuando en diciembre último asumiste la presidencia de la comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, tu primera medida fue impulsar un proyecto de creación de una aduana en tu pueblo, General Deheza, hecha a medida para tu aceitera. Los propios senadores kirchneristas se enojaron porque querías llevarte "una aduana bajo el brazo", según declararon, y te durmieron el dictamen. Pero la presidente les impuso la obediencia debida y desde el 13 de marzo tu aduana es ley.
Unos días más tarde, Mario Cafiero y Ricardo Monner Sans te denunciaron penalmente por violar la ley de Ética Pública (25.188) y el artículo 265 del Código Penal que penaliza las negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública. Todo ello al impulsar en el Senado las modificaciones a la ley 26.351, sobre retenciones. "Al cotejar los artículos, se ve con facilidad que permite que se hagan todos los cuentos del tío que se puedan hacer", dijo Monner Sans.
Confirmando tales palabras, hoy ha sido denunciada por varios diputados una defraudación al fisco, apoyada en las disposiciones de dicha ley, en virtud de la cual Aceitera General Deheza se habría beneficiado en la escalofriante cifra de 95.667.962 de dólares.
El 11 de marzo explotó el conflicto con el campo, precisamente por las retenciones, y vos saliste una vez más en defensa del gobierno. El desprecio y los insultos de los productores te hicieron cambiar de actitud y ahora decidiste renunciar a la presidencia de dicha comisión y también a integrar la de Agricultura, declarando pomposamente que "me debo a los intereses de mi provincia y a la posición tomada por el gobernador Juan Schiaretti y las instrucciones dadas por la Legislatura".
Un poco tarde para advertir que el mandato dado por los cordobeses era luchar en pro de los intereses de la Provincia, no de los tuyos propios. Además, tu actitud está fuertemente sospechada, por cuanto ha permitido que el matrimonio reinante te reemplace con un incondicional y logre mayoría en la comisión que presidías.
¿Realmente creés que esa es la manera de representar dignamente a la Provincia, o se trata de un nuevo favor que le hacés a los Kirchner? ¿No pensás que lo correcto sería que mantuvieras el cargo y desde allí defendieras aquello a lo que decís deberte?
Supongo que tu decisión nada tiene que ver con los beneficios que obtuvo ayer tu empresa mediante la resolucion 1.070 de la ONCCA, porque en tal caso, la sospecha adquiriría otro carácter. Sí, la ONCCA, esa misma cuyo Régimen General de Infracciones y Sanciones propusiste modificar (Expte. N°. S-2075/06), obligando a los productores a fijar domicilio en la ciudad de Buenos Aires, cuando vos sos senador por Córdoba. Mediante dicha resolución, publicada hoy en el Boletín Oficial, se dispone, según lo tramitado en el Expte. S01-0060857/07, otorgar compensaciones por valor de $1.192.415,55 a diferentes empresas, de las cuales la más beneficiada es Aceitera General Deheza, con $281.587,01, es decir el 23,6% del total.
Yo puedo entender que trabajés en beneficio de tu empresa, e incluso que para ello resignés las que fueron tus convicciones políticas. Pero no que lo hagás desde la función que se te ha confiado para defender los intereses de los cordobeses en particular y de los argentinos en general. Eso, en buen romance, se llama corrupción. Y si bien no es jamás admisible, menos lo es cuando se trata del dueño de una de las mayores fortunas del país.
Te saluda tu antiguo correligionario
Prudencio Bustos Argañaraz
sábado, 5 de julio de 2008
viernes, 4 de julio de 2008
Con los chacareros
Ciento diez días de conflicto agrario ya permiten a millones de
argentinos y argentinas ver si el gobierno de Cristina y Kirchner
dice o no la verdad. No sólo sobre el campo, sino también sobre el
modelo económico. Porque este gobierno habla y habla de "redistribuir
la riqueza". ¿Pero cuál es la realidad? ¿Las cifras del Indek, de un
0,6 por ciento de inflación en mayo? ¿Los salarios promedio, que no
llegan al costo de la canasta familiar? ¿El 45 por ciento de la
fuerza laboral aún en negro, a cinco años de gobierno K? ¿La "mesa de
los argentinos" semivacía o vacía para millones de pobres e
indigentes, mientras el Gobierno subsidia a las grandes empresas
formadoras de precios y se niega a anular el IVA a los alimentos? ¿El
petróleo y el gas en manos extranjeras, a contramano de
Latinoamérica? ¿Acaso el tren bala?
De todas las cifras y hechos, destaco uno: la desigualdad social. Es
el que mide precisamente cómo va la tan mentada redistribución.
Porque con los Kirchner, la brecha de ingresos entre el decil más
rico y el más pobre sigue siendo nada menos que de treinta veces. Es
exactamente la misma distancia que había en los años '90, bajo Carlos
Menem. Entonces, resulta que en medio del "mayor crecimiento
económico de los últimos 200 años", lejos de redistribución lo que
hoy seguimos teniendo es concentración. Todo aquel que se considere
progresista no puede ignorar esta realidad.
Kirchner habla de una supuesta lucha contra la derecha para confundir
y desviar la atención. Pero cualquier gobierno de derecha le
envidiaría al actual sus gentilezas diarias a los Techint y demás
pulpos, a las empresas privadas concesionarias del transporte, a las
petroleras y mineras que gozan de exenciones y subsidios, y al
capital financiero y bursátil cuyas operaciones no son gravadas. ¿O
no es justamente de allí de donde salen los fondos de inversión de
los grandes pools de siembra? ¿O no son las grandes agroexportadoras
las que adelantaron sus ventas, volviendo ficción la recaudación
extra y el anunciado plan social?
Ese es el verdadero modelo del Gobierno y solamente en este marco se
puede entender el actual conflicto para definir cómo posicionarse.
Por desgracia para el Gobierno y por suerte para el país, millones ya
se están dando cuenta de las mentiras. Y por eso Cristina y su marido
–pese a tanto acto, cadena nacional, power point, patota y maniobra–
no logran frenar su desprestigio político.
Con sus particularidades, el mismo conflicto se expresa en el campo.
Desde 2003 el kirchnerismo viene favoreciendo la concentración con
subsidios millonarios a los grandes productores y arrojando a los
pequeños a una situación tremenda, empujados a alquilar sus pocas
hectáreas a los pools de siembra. Si además ahora les aplican el
mismo nivel de retenciones que a los grandes, muchos van a terminar
vendiendo lo que tienen. ¿Y quién se apropia de esas tierras? Los
grandes productores o pools, es obvio. Por eso la resolución 125 no
tiene absolutamente nada de progresivo, porque parte de perjudicar a
los chacareros. Por otra parte, el Gobierno no utiliza ese dinero más
que para pagar vencimientos de la deuda externa y para comprar
voluntades políticas.
Lamentablemente, un sector de la izquierda ha comprado el discurso
oficial. Y en vez de acompañar las demandas de los pequeños
productores, llaman a apoyar al Gobierno de la concentración
económica en el campo y en la ciudad. Repiten que una detención es
"llevar a upa" y que un puntazo es "un raspón". Así quedan junto a lo
peor del régimen político que ya comenzó a derrumbarse y en la vereda
opuesta a las mayorías. Lo mismo pasa con quienes dicen tener una
tercera posición, ese "ni-ni" sectario de existencia virtual. Quien
no es solidario con los pequeños productores, de hecho resulta
funcional al Gobierno, aunque oculte su postura tras discursos
radicales.
Desde el MST-Nueva Izquierda apoyamos a los pequeños productores.
Como lo hacen millones de trabajadores y sectores medios en todo el
país. Y convocamos una vez más a los dirigentes obreros, populares,
estudiantiles y a todos los simpatizantes y votantes de la izquierda
a redoblar el apoyo a esta lucha, sumando también sus propios reclamos.
Así como en el 2001 estuvimos junto a los ahorristas y sectores
medios de la ciudad, es necesario que hoy la izquierda apoye el
reclamo de los chacareros para que junto al pueblo trabajador sean
parte de la lucha por un nuevo modelo económico, político y social. Y
a la vez proponemos levantar juntos medidas duras que de verdad
ataquen el poder de la oligarquía.
Retenciones diferenciadas: altas a los grandes y bajas a los
pequeños. Impuestos progresivos a las ganancias de las grandes
exportadoras y pools. Nacionalizar el comercio exterior, para decidir
nosotros cuánta y qué comida exportar, y no seis empresas amigas del
Gobierno. Una profunda reforma agraria, para terminar con la
concentración y aumentar el territorio de producción y la cantidad de
chacareros y campesinos. Anular el IVA a los productos de primera
necesidad para combatir la inflación y otorgar un inmediato aumento
de salarios y jubilaciones. Y terminar con el trabajo en negro, sea
en el campo, la ciudad o el propio Estado.
Frente a las dilaciones y aprietes del kirchnerismo en el Congreso,
ahora proponemos preparar una gran Marcha Federal para el día en que
se trate la ley. Para que vengan miles de todo el país, se sumen los
sectores obreros y populares de la ciudad con sus reclamos y logremos
que no pase la 125. Si se logra, estaremos más cerca de terminar con
un modelo económico y político que está hundiendo a nuestro país y a
nuestro pueblo.
* Dirigente del MST-Nueva Izquierda.
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Jueves, 3 de Julio de 2008
jueves, 3 de julio de 2008
Hospitales en emergencia
miércoles, 2 de julio de 2008
Las razones de la política...
Las exportaciones de granos y sus derivados constituyen, por lejos,
la principal fuente de divisas para el país. Este año, a pesar de la
caída que registraron los embarques en el mes de mayo como
consecuencia del paro agropecuario, se espera que totalicen más de
30.000 millones de dólares, la mitad del ingreso total de divisas.
Como se advierte, se trata de un rubro de importancia estratégica
para el país, tanto por la afluencia de divisas como para el
financiamiento estatal: con el mecanismo de las retenciones móviles,
el gobierno espera hacerse de alrededor del 40% de esta cifra.
En las últimas semanas el sector proliferaron denuncias sobre
presuntas maniobras de las compañías exportadoras, que no están
liquidando las retenciones de acuerdo a los niveles fijados por el
gobierno. Hoy, las dos entidades que representan al sector hacen su
descargo en profusas solicitadas. Sostienen es que todo lo que se
viene liquidando corresponde a operaciones realizadas el año pasado,
cuando regían otros niveles de retenciones. Por ejemplo, del 27% para
la soja, que se elevaron al 35% en noviembre.
Durante octubre del 2007 hubo profusión de rumores, incluyendo
artículos en los principales diarios, que daban cuenta de un
inminente aumento de las retenciones. Se decía que el entonces
presidente Néstor Kirchner le quería dejar un colchón financiero a su
sucesora. Ante esos rumores, los productores se apuraron a vender, y
los importadores anticiparon sus compras, lo que derivó en un aluvión
de ventas y los registros correspondientes.
El gobierno, embarcado en la campaña electoral, no se animó a cerrar
el registro de declaraciones juradas, porque implicaba reconocer que
aumentarían las retenciones. Finalmente, cuando concretaron el
aumento, ya se había vendido la cuarta parte de la cosecha. Por la
política, ahora un nuevo nubarrón oscurece la escena.
Un experimento K para ver qué pasa
exportación: peligran las ventas anticipadas.
Por: Héctor Huergo
Ningún investigador social se atrevió a hacer el experimento de
frenar a un sector para ver qué pasa. Los Kirchner sí. Ahora lo
sabemos: si frenamos a la soja, el país se para. Lo que no sabemos es
cuánto y hasta cuándo. Porque la cuestión ya no se resume a un
eventual acuerdo por las retenciones.
Este fin de semana, hubo Turismo de Carretera en Posadas, Misiones.
Estuvo a punto de suspenderse, por el problema del transporte por las
rutas y la falta de combustible. Pero al final se corrió. Con algún
faltazo más que sugestivo. Como el del Pato Di Palma, que corre
patrocinado por la emblemática fábrica de cosechadoras Vassalli.
"No podíamos correr en estas circunstancias", reconoció a Clarín
Mariana Rossi Vassalli, presidenta de la empresa y nieta de su
fundador don Roque Vassalli. "El campo está totalmente desanimado, y
aún cuando los productores hayan abandonado las rutas, va a ser muy
difícil que recuperen la confianza y vuelvan a invertir", dice
preocupada. La empresa emplea a 600 obreros metalúrgicos y es la
principal fuente de trabajo de Firmat, en la provincia de Santa Fe.
Por el momento les queda el negocio de exportar a Venezuela, donde
coloca el 10% de su producción.
Pero el problema se extiende a su extensa red de concesionarios en
todo el país, donde ya se ha suspendido al personal. "Lo peor es que
a la caída vertical del mercado se suma la fuerte suba de los
insumos". Asegura que en promedio aumentaron un 30% en dólares,
liderados por la chapa. Un insumo que poco tiene que ver con la
inflación de los alimentos, tema al que el gobierno apela para
justificar las retenciones.
Todo el sector metalmecánico padece la misma situación. Y también el
comercio del interior, ya que la retracción del consumo se prolongará
mientras dure la desconfianza.
No contribuye a disipar la tormenta la nueva normativa para el
comercio de granos. En el medio del fragor de los piquetes, la
dirigencia no prestó mucha atención a la resolución de la ONCCA que
pone un plazo máximo de 45 días para las declaraciones juradas de
exportación, contra los 360 días vigentes hasta entonces. Esto
termina con los contratos forward, que son las ventas anticipadas que
hacen los productores a los exportadores para generar certidumbre de
precios.
Por ejemplo, ahora se podrían aprovechar los altos precios que rigen
para el maíz o el trigo en el mercado de futuros, y asegurarse estos
valores en el 2009. La restricción a los 45 días lo hace imposible.
Ricardo Echegaray, consultado por Clarín, dijo que en realidad existe
la posibilidad de estirar este plazo a 120 días, considerando que hay
quince días adicionales para cargar los barcos y otros dos meses de
prórroga en el caso de que se lo solicite el exportador por problemas
de logística. Pero sostiene que el nuevo régimen es simplemente la
reglamentación anticipada de una ley elaborada por los diputados
Rossi y Can tero que aprobará en Congreso en los próximos días. "El
objetivo es evitar que la burbuja financiera que se percibe en el
mercado de commodities alimente la inflación en la Argentina",
argumentó el titular de la ONCCA. Pero el remedio de terminar con el
mercado forward es, para productores y exportadores, demasiado caro.
Una transacción con un alto costo
A esta altura, parece poco probable que el Gobierno pueda sostener la
resolución 125. La sensación térmica es que saldrá "algo intermedio":
ni volver al 10 de marzo -con la soja en el 35%, el maíz en el 27 y
el trigo en un punto más-, ni el 47% que correspondería al nivel de
ayer. Y también que finalmente quedará firme el sistema móvil, aunque
con tasas inferiores.
Es una transacción de alto costo, porque se consagraría por ley la
exacción de los derechos de exportación. Ya el 35% significaba que
los sojeros exitosos pagarían un impuesto a las ganancias del 60%,
casi el doble de lo que establece la ley. Pero al sancionarse por
ley, se despejaría uno de los cuestionamientos más severos: que las
retenciones son impuestos, y que por lo tanto requieren su
tratamiento en el Congreso. Bueno, ahora se dio ese paso.
No faltará quien plantee que la ley es inconstitucional, en razón del
otro punto cuestionado por varios juristas: el nivel confiscatorio de
las retenciones. La jurisprudencia ofrece parámetros muy concretos,
pero la aceptación de la situación de hecho durante años es un
antecedente que también juega.
Es probable que prospere la idea de que al menos una parte se pueda
aplicar al pago del impuesto a las ganancias, con lo que se atendería
el reclamo de las provincias. En la inteligente presentación judicial
de San Luis, por ejemplo, se sostiene que la provincia se ve afectada
en cifras gigantescas, ya que las retenciones no son coparticipables.
Al quitarse rentabilidad a los productores, el impuesto a las
ganancias (que sí es coparticipable) se minimiza.
Mientras tanto, lo que conviene saber es que el comercio de granos
está absolutamente parado. El Gobierno cree que sostener la
resolución 125 muestra fortaleza. Pero los chacareros no tienen ganas
de vender, porque están convencidos de que habrá cambios.
Por suerte para el campo y para el país, a pesar de la paralización
del comercio, los embarques tienden a normalizarse. El flujo de
mercadería a los puertos se ha normalizado y las plantas aceiteras
están recuperando el ritmo. Claro que en el marco de una enorme
incertidumbre, con nuevas reglas implementadas por la ONCCA, que
alteran profundamente la modalidad del comercio de granos y
subproductos. Por ejemplo, todos los pagos de retenciones desde
noviembre pasado son "a cuenta", hasta que se termine de reglamentar
el nuevo sistema.
En realidad, una vez definida el nivel y modalidad de las
retenciones, el centro de atención recaerá en estas modificaciones.
El titular de la ONCCA, Ricardo Echegaray, se define a sí mismo como
un "implementador de políticas", y no su generador.
Pero esta semana salió a explicar la base de sustentación de una de
las normativas más cuestionadas por los operadores. Se trata del
límite de 45 días para cargar la mercadería vendida, contra los 360
vigentes hasta el momento. En realidad, el plazo se extiende a los 60
días casi automáticamente. Y por causas de fuerza mayor, él mismo
podría decidir una prórroga de hasta 60 días más, caso por caso. Esto
pone nerviosos a los exportadores. La explicación que da Echegaray es
la misma que brindó esta semana el ex presidente Néstor Kirchner: que
hay una burbuja financiera operando en los mercados de granos. En
estas condiciones, el Gobierno cree que limitando las operaciones a
60 días, se evitaría que esa burbuja genere inflación en la Argentina.
Tengamos en cuenta que la Argentina sólo consume el 10% de los granos
que produce. El resto se exporta, y es una buena noticia que los
precios suban. Chile, que depende del cobre, sigue la estrategia
opuesta. Aprovecha la bolada para tomar posiciones en los mercados de
futuros. Así, se cubre de una eventual baja de los precios si la
burbuja se pincha.
Y de todas formas, más allá de la burbuja, lo que determina hoy la
suba de los precios es el clima en los Estados Unidos.
http://www.clarin.com/suplementos/rural/2008/06/28/r-01703606.htm
NOTA PUBLICADA EN ECOS DIARIOS EL 30/03/08
Como el campo, huir hacia delante
El Gobierno puso sobre la mesa una promesa de construir 30
hospitales, 150.000 viviendas y muchos kilómetros de caminos rurales
con la plata de las retenciones móviles. Con ello, dio por concluido
el conflicto con el campo. ¿La casa está en orden?
Es difícil hacer vaticinios sobre cómo sigue y como termina el
conflicto.
Hay muchos especialistas en los complejos vericuetos de la política
que ensayan sus teorías. No es para nosotros. Sólo nos animamos a
analizar lo que podría haber ocurrido si este conflicto se evitaba.
Que, a pesar del daño causado, podría todavía ocurrir. Sí, nos gusta
huir hacia delante, que es lo que el campo viene haciendo. Por suerte
para el país, el campo atravesó los últimos veinte años -con todas
las turbulencias, gobiernos y políticas económicas divergentes- sin
dejar de crecer.
Veamos. Esta semana el maíz tocó varios días seguidos el límite de
alza en Chicago. Está rozando los 300 dólares por tonelada. El triple
que en la década del 90. La soja también subió en estos días, pero en
menor medida.
Ya antes de estas subas, los analistas del corn belt sostenían que la
paridad de precios maíz/soja era mucho más favorable para el primero,
a pesar del altísimo costo de los fertilizantes (el maíz requiere un
alto uso de nitrógeno, la soja no).
¿Qué significa esto para el agro y para el país en su conjunto?
Primero, refresquemos que el maíz es el segundo rubro en importancia
de toda la economía argentina, detrás de la soja.
Considerando los valores actuales, y con una cosecha de 21 millones
de toneladas, el valor bruto de la producción de maíz es de 6.200
millones de dólares. Aún cuando es la cuarta parte del valor que hoy
alcanza la cosecha de soja, es más que la industria automotriz,
siempre considerada como paradigmática.
Podríamos decir que además el maíz le agrega valor a esta industria,
ya que las camionetas se consumen en llevar semilla, o ingenieros
para decidir el plan de siembra de cada lote. En la visión
tradicional, el maíz es un "producto primario". Pero en la línea de
montaje de una fábrica de maíz, que es un campo sembrado, concurren
fertilizantes, agroquímicos, gasoil, semillas desarrolladas con el
auxilio de la biotecnología, tractores, sembradoras, fumigadoras,
cosechadoras, secadoras y sistemas de ensilado.
El Gobierno cree que hay que agregarle valor convirtiéndolo en alitas
de pollo, lo cual es sin duda muy plausible y saludable. Pero a la
luz de lo que está ocurriendo en estos días, pareciera que la gran
oportunidad en el corto plazo es aumentar la producción. No sólo de
maíz, de todo. Sí, también de soja. Si algo fue desmentido por la
realidad es esa cuestión de que la soja no genera empleo, etc. Ahora
vemos que con el excedente de retenciones sobre el 35% para la soja
vamos a construir centros de salud, casas y caminos en gran escala. Y
los camioneros dicen que hay 160.000 familias que dependen del "yuyo
maldito".
Pero si el país se normalizara, estaríamos pensando fuerte en el
choclo. Los farmers están tapados por el agua, van a perder muchas
hectáreas y hay cada vez más compradores. A pesar de la polémica
sobre alimentos vs. agroenergía, van a necesitar 100 millones de
toneladas para las plantas de etanol. Recordemos: el petróleo se fue
a 140 dólares y sigue.
Aquí tenemos los nuevos híbridos con genes apilados, los
fertilizantes algo más baratos que en el mundo, y toda la maquinaria
para sembrar los mejores maíces del mundo. Con 2 millones de
hectáreas más, en alguna parte robadas a la soja, podemos tener 35
millones de toneladas en el 2009. A precios de hoy, 10.000 millones
de dólares FOB. Y la soja seguiría expandiéndose para bien de todos.
Y con ella, el trigo, su antecesor en la rotación.
Estaremos soñando. Puede ser, pero no parecía un sueño muy loco.
http://www.clarin.com/suplementos/rural/2008/06/14/r-01693706.htm
¿Cuánto valdría el pan sin retenciones?
elaboración del pan, dicen especialistas.
Hernán Guzzetti
"El aumento de las retenciones no es una medida fiscal. Lo que
quieren es que las retenciones no existan, para que tengamos que
pagar 15 pesos el kilo de pan", dijo el martes el ex presidente
Néstor Kirchner, en conferencia de prensa. Hoy, el kilo de pan varía
entre los 4,5 y 5 pesos. ¿Podría el pan aumentar 10 pesos si no
hubieran retenciones?. Quizás se pueda ensayar una respuesta.
Hoy, los molinos sostienen que le pagan al productor $ 780 la
tonelada de trigo, es decir, $ 0,78 el kilo. Ese precio tiene 30% de
retenciones. Si se las quitaran, el precio de la tonelada de trigo
llegaría a $1.014. Es decir que en 1.000 kilos de trigo la diferencia
sería de $ 234. Y en un kilo de 0,23 centavos.
Ahora bien, el pan es esencialmente trigo, más un poco de agua, sal y
levadura. Entonces, con la receta en mano se puede inferir que con un
kilo de trigo se produce un kilo de pan.
Así, se deduce que el costo de fabricar un kilo de pan sin
retenciones se incrementaría en sólo 0,23 centavos. ¿Pueden esos 23
centavos llevar el precio del pan a 15 pesos? Pareciera que no. En
definitiva, el precio del kilo de pan en el mostrador podría llegar a
$5,23 en promedio.
Rubén Salvio, presidente de la Federación Argentina de la Industria
del Pan, confirma la ecuación. El dirigente dijo a Clarín Rural que
"la harina sólo representa el 20% del precio final del producto". Lo
demás son salarios, fletes, impuestos y demás.
Por citar un ejemplo, hoy el sueldo básico de los panaderos es de $
1.500 que, más las cargas sociales, llega a los $ 2.400, según
informó Salvio. La industria panadera genera 300.000 puestos de
trabajo de forma directa e indirecta.
Por eso, el precio promedio del pan puede variar en todo el país de
acuerdo a la carga impositiva de cada panadería, la cantidad de
empleados y demás. Pero en esa cuenta poco inciden los 23 centavos
más que se pagarían por un kilo de trigo sin retenciones.
En definitiva, cada una de las 30.000 panaderías que hay en el país
harán sus cuentas para llegar al precio final del pan.
Pero, por el momento, más allá de las retenciones, hoy en la
Federación de Panaderos están preocupados porque "son pocos los
molinos que aún tienen harina", dijo Salvio.
http://www.clarin.com/suplementos/rural/2008/06/21/r-01698532.htm
El país paga el alto costo de un error de cálculo
Supongamos que aquí no ha pasado nada. Que las retenciones
permanecían en el nivel del 10 de marzo: 35% para la soja, 27% para
el maíz, 28% para el trigo. El campo ya había digerido el mal trago
de la suba del 30% decidida en noviembre pasado, última medida
económica del entonces presidente Néstor Kirchner, que tuvo el
objetivo de dejarle un buen colchón a su sucesora.
En realidad, en aquel momento hubo un amague de protesta, que se
diluyó porque los precios internacionales dieron un brusco salto. Y
además, los chacareros estaban muy ocupados con la siembra.
Pero ya se advertía que por mejor que fuera la perspectiva externa,
en las pampas el horno no estaba para bollos. Entregarle al Gobierno
uno de cada tres camiones de soja era claramente el límite. No tanto
por lo que significaba en dinero (una fortuna tanto para los
productores como para el Gobierno), sino como una cuestión conceptual.
No había sido un año climático bueno. Las heladas habían castigado al
trigo y al maíz recién sembrado. Después, durante el verano, las
lluvias fueron desparejas y muchas chacras sufrieron pérdidas severas
de rendimiento. Los insumos habían subido mucho. Pero igual, el 10 de
marzo se preveía un cosechón de soja y un rinde razonable, aunque muy
variable, para el maíz.
En ese momento, el ministro de Economía Martín Lousteau, convence al
Gobierno de que había que subir las retenciones otro 25%. Su equipo
había advertido que los precios internacionales seguían en alza, y
que sería fácil capturar la renta adicional originada en esta
bonanza. Error de cálculo. Explotó la bronca en el campo. El resto...
está ocurriendo. El costo es enorme.
El año pasado, el Gobierno recaudó algo más 5.000 millones de dólares
por retenciones agrícolas. Con la suba de la alícuota de diciembre,
más la mejora de los precios internacionales, en el 2008 iba a
superar fácilmente los 10.000 millones.
El doble. ¿No alcanzaba?
No, no alcanzaba. Y fueron por uno de cada dos camiones de soja. Y
uno de cada tres de maíz, otro exabrupto porque el Gobierno dice que
quiere fomentarlo. Ambos, puestos en el puerto, con el flete pagado
por el productor.
Ahora la Presidenta dijo que con el aumento de las retenciones se va
a crear un fondo para hacer hospitales, viviendas y caminos. Un fin
indiscutible. Pero sigamos suponiendo: ¿qué hubiera pasado si no
pergeñaba la Resolución 125, que implementó las retenciones móviles?
La respuesta estuvo en Expoagro, justo antes de la tristemente
célebre disposición. Euforia productivista, miles de productores
comprando tractores, fumigadoras, sembradoras y cosechadoras.
Significaba expansión sostenida a largo plazo, porque son bienes de
capital durables. Aseguraban la continuidad del ciclo de crecimiento
de la agricultura. Aleccionados por la convicción de que los altos
precios llegaron para quedarse. Allí estaban también los semilleros
con sus nuevos materiales, que prometen rindes cada vez mayores.
El Gobierno estaría comprando dólares, de a 500 millones por día, y
no vendiendo de a 200. Sólo estaríamos esperando que llueva, para
sembrar la que podría ser la mayor campaña de la historia. La
necesita el país, y el mundo espera por ella.
